jueves, 19 de febrero de 2009

Llega el Carnaval

Parece, por los comentarios que observamos diseminados aquí y allá en este blog, que los alumnos y alumnas del colegio esperan este año con bastante ilusión y cierta impaciencia la llegada del carnaval. Está bien que a mitad del curso nos concedamos unos momentos de relax, para disfrutar con los amigos, con los compañeros y profesores.

En su origen, el Carnaval tiene un sentido religioso: la necesidad de divertirse a fondo durante unos breves días antes de que llegue el momento del arrepentimiento; ese momento comienza con el Miércoles de Ceniza, que abre los 40 días que dura la Cuaresma cristiana, un período de preparación a la Pascua. Durante este período no se puede comer carne los viernes, por eso el "carnaval" (¿del italiano carnevale?) personifica la permisividad para ello y, por extensión, para todo. Los 40 días que dura la Cuaresma (en realidad 46, pero no se cuentan los domingos) simbolizan los 40 días del diluvio, los 40 años del éxodo del pueblo judío por el desierto, los 40 días que pasó Moisés en la montaña, los 40 días de Jesús en el desierto, etc. Es decir, las dificultades que nos esperan.

La tradición de celebrar los días de Carnaval antes de la Cuaresma tiene elementos que perviven de tradiciones anteriores al cristianismo, sobre todo de las Saturnalia romanas y otras fiestas dionisíacas mediterráneas. En otras latitudes han tomado prestados símbolos de sus respectivas regiones (andinas, africanas, etc.). Con el tiempo, el carnaval se ha ido disociando del elemento religioso cristiano que tenía desde el s.IV, y tiene un sentido principalmente lúdico y festivo.

Es en ese marco lúdico-festivo en el que nos movemos los colegios cuando celebramos el carnaval. Es una actividad que da mucho juego porque aglutina acciones educativas desde muchos ámbitos: artísticos, musicales, literarios, y permite poner en marcha mecanismos de coordinación entre los diferentes niveles de un centro. Además ofrece a los alumnos la posibilidad de divertirse, disfrazarse, disfrutar con sus compañeros, salirse de la rutina y alterar por unos momentos la vida académica.

Este año, en el Margarita, como ya han apuntado algunos alumnos en los comentarios a otras entradas, para el lunes 23 hay consigna de que cada uno lleve alguna margarita, de la forma, color, tamaño y material que desee. El martes 24 se podrá venir disfrazado y habrá baile de disfraces, y el miércoles 25 realizaremos el manteo del pelele y el entierro de la sardina, con padre cura, plañideras y demás elementos procesionales. Con ella enterraremos -quemaremos- cualquier resto de negatividad -escrito en las escamas de la sardina- y quedaremos regenerados para seguir nuestro camino con mayor fuerza. Que así sea.

P.D. Las fotos son del Carnaval de 2008.

lunes, 16 de febrero de 2009

Lo que cuentan los niños

Dicho así, parece que nos refiramos a lo importantes que son los niños, y en verdad lo son; para nosotros los más importantes, y todo nuestro trabajo gira en torno de ellos, de su aprendizaje, maduración y aprovechamiento.

Pero nos estamos refiriendo en esta ocasión a contar en el sentido de narrar, relatar y escribir textos más o menos literarios. Resulta que hemos puesto en marcha un concurso literario este trimestre, en el marco de las actividades relacionadas con el XXV Aniversario del colegio, y los niños y niñas del centro están participando mucho y bien. Hay dos categorías: padres/familiares y alumnos. Y hay dos modalidades: poemas y relatos cortos, y la única condición para escribir es que lo redactado tenga alguna relación con el colegio Margarita Xirgu. El resto de las bases habla de la extensión máxima, de la presentación, etc. -formalidades-.

Ahora que están empezando a entregar los trabajos, echando un vistazo por encima, nos está gustando el tono de las historias, de una calidad más que aceptable teniendo en cuenta la edad. Pero sobre todo nos está encantando el cariño con el que están realizando sus relatos, el cuidado que están poniendo en la presentación y, sobre todo, el aire ufano de lo bien hecho que les envuelve cuando los entregan. Y es que no hay como dar un motivo que les atraiga para que nuestros chavales nos sorprendan.

Lo mejor de todo es la emoción que logran transmitir por su colegio cuando lo nombran, cuando lo relacionan en el contexto de su cuento o relato, siempre en positivo, siempre con afecto.

Todavía hay plazo para que entreguen su obra, hasta el 18 de marzo. Va a resultar complicado elegir los textos que configurarán un libro conmemorativo del evento, pero desde este momento, para nosotros todos son ganadores.

lunes, 9 de febrero de 2009

La ortografía y las nuevas formas de comunicación.

Venga a esforzarnos en el aprendizaje de la correcta ortografía, venga a leer y leer para aprender a escribir correctamente (a ver si viendo las palabras bien escritas se nos quedan...), y llega la tecnología, y ¡zas!, de un plumazo se carga todas las buenas intenciones de la escuela, de los maestros, de los padres y de los propios alumnos en lo que se refiere a escribir con corrección.

Porque los avances tecnológicos, en telefonía e informática, son de agradecer, imprescindibles ya para todo el mundo; pero no me negarán que le han hecho un flaco favor a la ortografía. Si ya era un problema aprenderla bien cuando todos tiraban en la misma dirección, ya me contarán si el problema no se multiplica exponencialmente ahora que, para escribir con los nuevos medios de comunicación (el messenger, los chats, los SMSs), se hace tabula rasa de cualquier norma, se fía todo a convenciones mínimas sin reglas fijas y se reduce el mensaje a una especie de jerga para iniciados.

Y la culpa no es de la informática; hay cientos de páginas web donde se estudia con seriedad la ortografía y se dispone de ejercicios para practicarla a todos los niveles, de forma amena y divertida. Tampoco es culpa de la telefonía, que a fuerza de mejorar nos aproxima cada vez más y con mayor naturalidad, y ofrece un amplio espectro de posibilidades multimedia que nos facilitan la vida un poco más (¿?).

Si hay que responsabilizar a alguien o a algo de esa caída en picado de la norma ortográfica, es exclusivamente a la necesidad compulsiva de comunicación inmediata con los semejantes que tenemos todos, a esa especie de fiebre comunicativa que nos envuelve cuando tenemos un teclado delante para decir cosas, y decirlas ya... y que nos contesten, cuanto más rápido mejor. Bueno, a eso y a la evidente dificultad que la ortografía tiene para todos, especialmente para los que nunca la aprendieron o aprendimos. Por no hablar de la sintaxis y la gramática. Así sale lo que sale. Les sugiero que simplemente lean los mensajes que aparecen a pie de pantalla en tantos y tantos programas de televisión.

Pero seamos serios. Podemos chatear, hablar por el messenger y escribir SMSs sin que ello suponga un atentado contra todas las reglas ortográficas (digo todas, y tal vez me quede corto); hagamos un esfuerzo por escribir con corrección, aunque no sea más que por ofrecer a nuestros amigos, compañeros, semejantes en general, un mensaje que no necesite ser leído tres veces para interpretar qué vocales faltan -ni que fuera árabe-; aunque no sea más que por la deferencia a los demás de un trabajo bien hecho y la satisfacción de poder decir: la tecnología la manejo yo, me comunico yo con quien quiero, pero escribo bien, porque quiero y puedo.

martes, 3 de febrero de 2009

La Biblioteca Escolar. Forja de lectores.

Está claro el papel fundamental que la familia desempeña cuando de inculcar hábitos se trata. En la creación de hábitos lectores no podía ser una excepción. Los más pequeños, con sus actitudes de imitación, suelen reflejar de forma bastante fidedigna el status que ocupa la actividad lectora en su casa. No siempre es así, pero en general se desprende que, si en una casa los adultos leen con frecuencia, si se dedica tiempo e interés a ello, los niños suelen adquirir el hábito de lectura sin ninguna dificultad. En los colegios lo sabemos bien.

¿Por qué somos siempre tan insistentes con el hábito de la lectura? Sobre todo, estamos convencidos de que la lectura beneficia a quien la ejercita: abre la mente a nuevos mundos, capacita al entendimiento para nuevos retos y nos permite conocer otros universos sin movernos del sillón o la sala. Nos da la oportunidad de soñar, de imaginar y de recrearnos. Además nos pone en contacto con otras formas de pensar, de ver la realidad, y nos obliga a ejercitar nuestra capacidad crítica ante las cosas.


Por eso en todos los centros escolares la Biblioteca, tanto la Central como la de cada aula, es un espacio privilegiado y especialmente cuidado. Un escenario donde los niños pueden ser protagonistas de sus propias fantasías, porque un libro es una puerta abierta a la imaginación, a la interpretación. Se dedica mucho tiempo y bastante presupuesto a dotar a las Bibliotecas de libros amenos, adaptados a la edad, instructivos, que inviten a los niños a leer con ganas y con asiduidad. A lo largo de toda la escolaridad, los alumnos disponen de cuantas posibilidades están en mano de los centros para acudir a los libros como el que va a ver a un buen amigo. Y pueden elegir, pueden demostrar su carácter, sus intereses y preferencias.


Las Bibliotecas escolares son lugares distintos, donde el alumno se encuentra en un entorno agradable, atractivo, que le ayuda a enamorarse de la lectura. La nuestra, por ejemplo, es un castillo -La fortaleza de las palabras- con dragón y todo (Safira, nuestra mascota). Todos recordamos nuestros años infantiles, y tenemos en la memoria unos cuantos títulos que nos marcaron para siempre como lectores.


En la medida que en la escuela consigamos este objetivo, estaremos facultando al niño para que más adelante sea capaz de realizar elecciones inteligentes, adquiera el gusto por lo bello, por lo elaborado, por lo bien hecho, y habremos contribuido a inculcar en su carácter fragmentos de perfección.

jueves, 29 de enero de 2009

30 de enero: Día Escolar de la Paz y la No Violencia

Cada año se celebra en los colegios este día en el que todos los niños y niñas nos recuerdan con sus actividades que es posible un mundo mejor, sin odios, sin intolerancia; que es posible una sociedad más justa y en paz.

No sé si el profesor español Llorenç Vidal imaginaba, allá por 1964, la repercusión de su iniciativa, ya que fue el primero que tuvo la idea de celebrar el Día Escolar de la Paz y la No Violencia, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Ghandi en 1948. Lo cierto es que este día es una fiesta en todos los colegios, y cada uno lo celebra con multitud de símbolos y la participación de alumnos, profesores y padres. Es un día que invita a la reflexión sobre el devenir de esta sociedad en que estamos viviendo, y sirve para que los niños no pierdan de vista ni olviden los valores solidarios que se necesitan para construir un futuro mejor, para que sueñen con un mundo en el que todos podamos ser más felices.

La música de John Lennon nos sugiere que ese sueño es posible, si lo peleamos con todas nuestras ganas. Os invitamos a escucharla.

lunes, 26 de enero de 2009

1984

No hace falta recordar aquí que tal año como el del título abrió sus puertas por primera vez el colegio Margarita Xirgu en Móstoles, pero como el blog va de eso, pues lo reiteramos. Ahora que se van a cumplir 25 años de aquella fecha, resulta tentador situar este acontecimiento en el contexto “histórico” (su Sitz im Leben, dirían los alemanes), y ver qué otros hechos ocurrían por aquel entonces. Recuerdos para unos, curiosidades para los más jóvenes, la historia es lo que tiene: siempre está ahí para aportar el dato que nos sorprende o nos interroga.

El mundo andaba metido en conflictos, como siempre (Irak contra Irán, Israel contra Líbano, despliegue de misiles en Alemania Oriental, derrocamiento de gobiernos en África…) y la guerra fría todavía no había terminado.

El desarrollo científico nos hacía viajar por el espacio a bordo del Challenger, y Apple hacía accesible la informática.

Aquí en casa había manifestaciones por la reconversión industrial, ETA asesinaba a Enrique Casas y el paro ascendía al 17%. ¿Les suena? El país acababa de consolidar la democracia, como quien dice, tras el susto del 23-F, y firmábamos acuerdos pesqueros con la Comunidad Europea y antiterroristas con Francia. Nacía nuestra primera niña probeta y se realizaba el primer trasplante de hígado. Ya empezábamos a ser alguien.

En aquel año nacía una generación que tendrá mucho que aportar. Algunos, los que se han decantado por el deporte, ya apuntan maneras (Torres, Iniesta, Kameni, Robben, Schnejder, Robinho…). Desgraciadamente, ese año también nos dejaba una generación de genios (Jorge Guillén, Julio Cortázar, Mihail Solojov, Fernando Zóbel, Claudio Sánchez Albornoz, José Mauro de Vasconcelos, Truman Capote, Antonio Tovar y Vicente Aleixandre, entre otros) irrepetibles.

Desde entonces hasta ahora, todo han sido avances: muchos hacia delante y algunos hacia atrás (cada uno lo mire como quiera). En general, el balance es positivo y seguimos en la brecha.

No queremos finalizar este repaso mínimo sin referirnos por alusiones, por decirlo de alguna manera, a uno de los libros más famosos del siglo XX: 1984, de George Orwell. Afortunadamente para nosotros, el universo anti-utópico aventurado en el libro poco tiene que ver con el mundo actual. No tenemos a ese Gran Hermano vigilando perpetuamente, ni policía del pensamiento, ni… ¿O sí?

Os dejamos una canción de aquel año, “Forever young”, de Alphaville, que algo tiene que ver con ilusiones y proyectos.

martes, 20 de enero de 2009

La escuela ¿un hogar apócrifo?

La familia educa, la escuela instruye. No es lo mismo. Son acciones complementarias y, si bien no debe haber educación sin instrucción, es de todo punto imposible a la inversa.

Cuando éramos niños los valores se transmitían en casa. No hacían falta grandes charlas ni planificación de actividades, la educación emanaba de la familia y era una seña de identidad.

No vamos a ponernos pesados, pero hoy la escuela tiene que hacer funciones que exceden con mucho las de instruir en conocimientos que, no lo olvidemos, es su razón de ser. Si tenemos que paliar las carencias que se evidencian en la transmisión de principios y valores, estamos sustituyendo el papel fundamentalmente social de la familia, nos estamos inmiscuyendo en su cometido.

Bien es cierto que se puede pensar que, en los tiempos que corren, es casi mejor que sea la escuela la que se encargue de mantener la coherencia en las normas y defender los principios que consideramos unánimemente justos y necesarios. Pero que la carga recaiga exclusivamente en la escuela parece excesivo y desaconsejable.

No sé si José Saramago tendrá razón cuando dice que "la familia dimitió de su obligación (de educar) transfiriéndola a quienes sólo pueden instruir", pero creo que está bastante encaminado. Añade que la "auténtica educación no es la educación de saber. No se trata de eso" sino de "educación en el sentido del respeto por el otro, de la conciencia de nuestro lugar en la sociedad, de qué es lo que la sociedad tiene derecho de pedirnos, qué es lo que nosotros tenemos la obligación de aportar". En ese papel, la labor de casa es impagable e insustituible. Y si los maestros tienen que dedicar la mayor parte de sus esfuerzos a proporcionar normas socialmente aceptables a alumnos ayunos de ellas, no nos rasguemos las vestiduras cuando veamos nuestro puesto en los informes internacionales sobre evaluación de estudiantes (véase el informe PISA).