jueves, 16 de abril de 2009

Cuéntame un cuento

Cuentacuentos para Educación InfantilPara cualquier niño o niña, oír de otras voces un cuento bien contado y sentir que se abre una puerta a un espacio-tiempo diferente es todo uno. Un cuento contado como antaño, cuando nos los relataban nuestros mayores, es un pasaporte con el que viajar a mundos paralelos que se van creando a la medida de la imaginación.

Nuestros niños y niñas leen cuentos, poesías, novelas... Son buenos, muy buenos lectores, asiduos de la Biblioteca. Estamos satisfechos de contribuir a crearles afición.

Pero cuando se les cuenta un cuento todo cambia: se les puede ver boquiabiertos, absortos, atentos, entregados. Una de las mejores sorpresas que les podemos dar es anunciarles un cuentacuentos. Porque en el Margarita, además de tener una buena Biblioteca y muchos libros de cuentos, se los contamos también, y eso lo disfrutan más que cualquier otra cosa.
Contando un cuento
Empezamos ya hace unos cursos, cuando se ultimó el funcionamiento de la Biblioteca, configurando un grupo de trabajo con profesores de todos los niveles. Para fomentar la lectura surgió la iniciativa de organizar un cuentacuentos quincenal, para diferentes edades. La acogida fue tan positiva que ya no hemos dejado de contar cuentos. Periódicamente preparamos alguno de esos cuentos lejanos en el tiempo y en el recuerdo; nos ayudamos con todo tipo de recursos (música, dibujos, transparencias, globos, etc.); convocamos con carteles en los pasillos y clases la actividad y, a pesar de coincidir con la hora del recreo, la Biblioteca se nos llena ese día de niños y niñas espectantes. No falta ni uno.

Y contamos todos; cuentan los profesores y profesoras, pero también se apuntan los padres y madres, y los alumnos a partir de cierta edad también saben contar historias a sus compañeritos. Da gusto verles desenvolverse con naturalidad, como si lo hubieran hecho toda la vida.

Para nosotros es muy gratificante saber que les agradan tanto estas cosas sencillas. Al fin y a la postre, es lo que perdura.

jueves, 2 de abril de 2009

Un descanso en Semana Santa

Comienzan las vacaciones de Semana Santa. Un período no demasiado largo de descanso para niños y profesores, después de un trimestre bastante completo. Y , como siempre, suele surgir el problema doméstico. ¿Qué van a hacer los niños tantos días sin ir al colegio? Porque los padres generalmente no tienen ni el mismo horario ni los mismos días libres que sus hijos.

Para todo hay solución, y si no, que se lo digan a los familiares y abuelos, sin los cuales esta sociedad seguro que no funcionaba igual. También queda la posibilidad de apuntar a los niños a colonias urbanas, de modo que no varíen su horario, aunque sí el tipo de actividad, que no tendrá relación con las materias escolares.

Pero lo normal es que los niños se queden en casa con sus padres (padre o madre), y sea la familia la que se encargue de distribuir su tiempo para disfrutar lo más posible de unos días de convivencia en casa. Algunos saldrán fuera de la localidad, y podrán aprovechar para ir a ver pasos, procesiones, a la playa, etc. Otros harán sus planes sin salir del municipio.

Lo más importante en relación con los niños es que estos días de asueto sirvan para recargar energías de cara al último trimestre del curso que, como cada año, es el decisivo, y esto es verdad. Cambiar de actividad viene muy bien; es necesario despejar la mente con otras ocupaciones, y si se cogen con ganas, mejor. Es un buen momento para dedicarse a las aficiones favoritas, aquellas para las que no queda tiempo cuando el curso está en pleno apogeo. También se puede aprovechar este impás para realizar esas visitas que siempre se están aplazando (museos, espacios abiertos, cines o teatro, etc.). Y no estará de más echar mano de algún buen libro. El ejercicio de la lectura, y más si se realiza por placer, permite a todos disfrutar y a la vez seguir ejercitando la mente, con lo que la desconexión de la escuela es eficaz, pero de alguna manera se sigue en contacto con el ambiente de trabajo.

Disfrutemos de este tiempo de descanso, que en vacaciones hay tiempo para todo: la diversión, las salidas, el ocio... y un pequeño repaso a los libros y trabajos del cole, que el final de curso está a la vuelta de la esquina.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Los padres y la educación.

Nadie duda de que la primera educación y la más importante se recibe en el seno familiar. Ésa es la que queda mejor grabada en el niño porque, entre otras cosas, pasa la mayor parte de sus primeros años en el hogar, en contacto con el resto de miembros de la familia. El modelo de educación que reciba entonces será decisivo para el futuro, y la familia debe tener conciencia clara de lo que quiere inculcar a sus vástagos.

Por supuesto, cada unidad familiar elegirá el tipo de educación que desee. Pero a veces sucede que, a pesar de todos los esfuerzos, no somos capaces de ejercer efectivamente el papel educador desde casa, parece que los hijos se nos escapan de las manos, y así es en multitud de ocasiones.

En esa tesitura, el colegio poco puede hacer por remediarlo. Su labor es más de tipo profesional; debe tratar al niño como alumno, siempre teniendo a la vista su dimensión de persona, y siempre procurando acuerdos y objetivos comunes con los padres. Pero su labor se centra sobre todo en instruirle y facilitarle el aprendizaje.

Para evitar que los niños encuentren contradicciones entre dos procesos educativos diferentes, los padres deben atender a sus necesidades como persona, construirles como individuos; darles el cariño y atención que necesitan sin exageraciones, y mantener una actitud firme, aunque comprensiva; exigente, no permisiva, y mucho menos temerosa de las posibles reacciones adversas del niño. Deben inculcar el respeto y la educación -cortesía-, que le serán muy útiles en el futuro para sus relaciones sociales.

El niño que no es respetuoso con las personas ajenas al clan familiar tampoco lo es -no nos engañemos- con su propia familia. Los padres tenemos el deber moral de hacer de él una persona provechosa para la sociedad, válida como ciudadano que aportará lo mejor de sí mismo cuando llegue el momento. Por eso, actitudes como el amor al trabajo, la responsabilidad, la valoración del propio esfuerzo y del de los demás, la cooperación para obtener fines comunes, etc., son valores que, empezando en casa, continúan su progresión y desarrollo en la escuela.
Mª Luisa Ferrerós
Es difícil a veces conseguir esa uniformidad de criterios. Para ello debe guiarnos única y exclusivamente el beneficio del niño, su futuro como individuo personal y social, en ningún caso
nuestra comodidad o complacencia. Debemos estar siempre un paso por delante, para evitar y corregir errores de bulto. Anticipar para prevenir y así obtener los mejores resultados.

¿Cómo se hace eso? Con sentido común, sobre todo. Hay multitud de publicaciones en el mercado que nos pueden dar pistas si nos vemos desorientados, pero nada como la intuición paterna o materna para saber en qué estado están las cosas. Os dejamos aquí una información
sobre una de tantas publicaciones que tratan este difícil tema de la educación de los hijos. Parece interesante.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Hasta siempre, Fortu.

lunes, 9 de marzo de 2009

Resolución de conflictos

En los colegios, como en tantos otros sitios donde se agrupan personas, no son raros los pequeños conflictos, que pueden surgir por mil y un motivos. Si además se trata de infantes, las causas nos pueden parecer a veces surrealistas. Pero no nos engañemos: esos desacuerdos son importantes para ellos, los sufren y consideran como si fuera lo único importante en ese momento. Por eso conseguir una solución adecuada al conflicto es necesario para el buen funcionamiento de toda la organización escolar.

Estamos demasiado acostumbrados a ver a los niños "arreglar" problemillas por la vía rápida. En cuanto te descuidas, aparecen el honor herido y las ganas de recuperar la honrilla con métodos poco ortodoxos. A menudo nos involucramos los mayores, por obligación profesional. No son pocas las veces que hay que emplear bastante tiempo en solucionar pacíficamente asuntos que derivaron por derroteros complicados. Pero eso no es lo deseable.

Es preferible que los propios alumnos adquieran la capacidad de reaccionar de forma acorde al problema, siempre anticipando conductas de diálogo y análisis del problema. ¿Difícil de conseguir? Claro, pero en ello estamos. Somos conscientes de que a los niños les gusta resolver ellos sus problemas, sin que tenga que venir un adulto a poner paz. Sólo tenemos que darles las herramientas apropiadas para que lo consigan.

Y lo estamos haciendo, entre otras cosas, con la creación de un grupo de mediadores: alumnos y alumnas mayores (seis), elegidos por ellos mismos, que reúnen las cualidades necesarias para ayudar a resolver un conflicto. Ellos no solucionan el problema, no se trata de eso, pero ayudan a los chicos que tienen el conflicto a resolverlo ellos. Y a los implicados en el lío les gusta saberse capaces de resolverlo por sí mismos, con ayuda de unos iguales.

Este grupo de mediación sabe perfectamente -porque hay una labor previa de formación- lo que es un mediador: alguien que ayuda a otros a comunicarse mejor, que sabe escuchar y transmite tranquilidad, alguien en quien se puede confiar, que es responsable, que es objetivo y no toma partido por ninguna de las partes en conflicto. Sobre todo, ellos quieren ser mediadores útiles. También saben muy bien qué no es un mediador: alguien que le dice al otro lo que tiene que hacer, que interrumpe el diálogo, que juzga, que manda o impone castigos.

¿Que es difícil encontrar niños y niñas que reúnan estas características? No tanto. Los tenemos y están haciendo muy bien su trabajo. Y lo mejor, sus compañeros confían en ellos para resolver los pequeños problemas cotidianos. Les buscan y tienen ya hasta su propio despacho, donde figuran sus nombres. Desde que han comenzado a actuar, se respira mucha más confianza y autonomía en el ambiente. La convivencia en el centro va por muy buen camino, y la contribución a la misma de este grupo es inestimable.

lunes, 2 de marzo de 2009

RECORDANDO MI PASO POR EL C.P. MARGARITA XIRGU

1983 fue un año en el que se incorporaban a E.G.B cientos de niños en Móstoles. Había serios problemas de plazas escolares, era imposible acceder a clases de 4 ó 5 años si no eras familia numerosa.

A los que nos tocó el C.P. Margarita Xirgu sufrimos una decepción, ya que el colegio no existía, unos terrenos era todo lo que veíamos. Nos aseguraron que en Septiembre estaría terminado y empezarían las clases como en los demás colegios. No fue así, los niños se incorporaron más tarde.

Nos encontramos unos padres jóvenes, con unos profesores en su mayoría muy jóvenes con los que nos tuteábamos (eso no pasaba en nuestra época) y con los que era fácil comunicarse.

Algunos profesores pensaban que venían al “Bronx”, luego comprobaron que sólo éramos gente modesta que no había conseguido un piso en Madrid.

En los primeros días de clase, padres que ya tenían hijos mayores comentaron la necesidad de formar un “APA”. Y así se hizo. Algunos eran padres en el paro que disponían de más tiempo libre y otros en su mayoría mujeres, muy preocupados por la educación de sus hijos. Hay que recordar que en aquellos tiempos uno de los principales problemas era la masificación de alumnos.

Poco a poco el APA fue una piña, colaboró con el profesorado en trabajos administrativos, en ideas, etc. Se formaron clases de inglés, teatro, fútbol, kárate… Se colaboró en horario escolar con talleres de cocina, telares y otros.

La relación entre profesores y APA fue como tiene que ser, cordial unas veces, con tirantez otras. Cada uno desde su posición coincidíamos o discrepábamos según qué cosas, pero siempre con respeto.

Está feo que lo digamos, pero el Margarita era un colegio muy combativo, con muchas actividades. Por eso decidimos colaborar muy activamente en el Centenario de Margarita.

Contactamos con Nuria Espert, que tantas veces ha representado papeles de la Xirgu. Ella nos remitió a Antonina Rodrigo, su biógrafa, que nos dio una preciosa charla y vino acompañada de la sobrina de García Lorca.

Hicimos una gran exposición con material donado por la fundación March. Pedimos colaboración económica a firmas comerciales de Móstoles, como cafeterías, agencias de viaje etc. De esa manera pudimos llevar a cabo obras de teatro de padres, de alumnos, talleres, etc. Fue precioso.

De todo aquello, fiestas, reuniones, charlas, manifestaciones, etc. guardamos un grato recuerdo.

Nuestros hijos crecieron viendo cómo “lo suyo” era muy importante para nosotros. (Los días de “padres” había siempre largas colas para hablar con el profesor).

Conseguimos muchas cosas buenas, y también conseguimos amigos, muy buenos amigos.

¡Felicidades Margarita!

E. Mínguez (antiguo miembro del APA)

jueves, 26 de febrero de 2009

Conociendo a Margarita


Ya que estamos en el 25 aniversario del colegio público Margarita Xirgu, vamos a hacer una pequeña y brevísima semblanza de la figura de Margarita Xirgu, no vaya a ser que alguno de nuestros alumnos no conozca lo más elemental de la biografía de esta mujer.

Esta gran actriz nació en 1888 en Molins de Rei (Barcelona). Desde muy pequeña sintió gran afición por el teatro, y con sólo ocho años obtuvo su primer aplauso, leyendo un manifiesto ante un grupo de obreros. Alternó sus primeros trabajos con pequeñas representaciones teatrales, hasta que en 1906 debuta profesionalmente.

En 1910 forma su propia compañía y representa "Salomé" de Oscar Wilde, lo que le da una gran popularidad. En 1914 se traslada a Madrid e interpreta obras de todos los grandes dramaturgos de la época: Pérez Galdós, Benavente, Valle-Inclán, Bernard Shaw, Casona, etc. En 1927 comienza la colaboración con García Lorca, del que estrenó todas sus obras.

Simultaneó las giras por España y las representaciones en la capital con giras por América, en 1913, 1921, 1923 y 1936, en que realiza un cuarto viaje del que no volverá más a España, ya que coincidió con el comienza de la Guerra Civil.

En América su éxito es imparable, y tras numerosas giras se establece en Montevideo, donde llega a ser directora de la Comedia Nacional de Uruguay. Sigue representando a los clásicos antiguos y modernos, a los grandes personajes femeninos a los que nadie como ella sabía dar vida (Bernarda Alba, La Celestina), y dirige obras de Lope de Vega, Shakespeare, Molière, Goldoni, Tirso de Molina, etc.

También hizo su aparición en el mundo del cine (en 1909 ya interpretó Guzmán el Bueno, y luego llevaría a la pantalla más trabajos, entre otros la versión para cine de Bodas de Sangre, de Lorca, en 1938).

Tuvo una dilatada carrera profesional. Todos sus trabajos estuvieron marcados por la misma intensidad dramática con la que vivió: se casó dos veces, permaneció exiliada en el extranjero, fue una apasionada actriz y directora teatral, realizó innumerables viajes y giras, a pesar de tener una salud delicada desde muy niña. También protagonizó algún escándalo, como cuando, al interpretar Salomé, le rescindieron el contrato por enseñar el ombligo (1910), o cuando estrenó "El malentendido" de Camus, en Buenos Aires, que fue prohibida por las autoridades argentinas a los tres días de representación.

Margarita Xirgu, considerada entre las mejores actrices mundiales del siglo XX, falleció en Montevideo, 1969, tras una intervención quirúrgica. En 1988, centenario del nacimiento de la actriz, repatriaron sus restos a su localidad de nacimiento, Molins de Rei.

Para saber todos los datos sobre la actriz que da nombre a nuestro colegio, se puede (y se debe) visitar el enlace a la página de la familia de Margarita Xirgu que hay en este mismo blog, y que os facilitamos también pinchando aquí. Encontraréis fotos de las obras de teatro, anécdotas curiosas y todo tipo de documentación y referencias sobre ella; están incluso nuestra placa del colegio y nuestros logotipos del 25 aniversario.

Las fotos que aparecen en esta entrada proceden de la página web de la familia Xirgu, y recogen imágenes de los archivos familiares.