martes, 9 de diciembre de 2008

Montando belenes

No, no se trata de entrar en polémicas, y menos con este tema. A estas alturas de partido quien más, quien menos, tiene su opinión formada sobre las Fiestas de Navidad, los Reyes Magos, Papá Nöel, Santa Claus, San Nicolás y todo el panteón de personajes que aparecen indefectiblemente año tras año. Qué bonitas las encendidas discusiones: ¿los Reyes Magos o Papá Nöel?; ¿acebo o muérdago?; ¿Belén o árbol de Navidad?; ¿cava o sidra?; ¿y el caganet...? ¿ponemos el caganet...?...


Simplemente, estamos montando belenes; de los de toda la vida; de los de figuritas, corcho, musgo y serrín. Llegando esta fechas, tiramos de tradición y nos embarcamos en la colocación del Belén que desde hace un montón de años nos recibe por las mañanas y nos despide a mediodía. Es verdad que algunas figuras han sufrido los percances de la edad, pero que el buey no tenga cuernos ya sólo significa que va cumpliendo años, como debe ser. Afortunadamente, los cuidados clínicos que les aplicamos año tras año obran milagros (San José ha recuperado la mano derecha y algún que otro pastor ha abandonado su molesta cojera). Es verdad que los efectos no son muy espectaculares, que a veces no hay río y que la crisis de las eléctricas se nota, pero lo realmente importante fue ver cómo hace 16 años los entonces alumnos del colegio se dedicaron con toda su ilusión a decorar una a una las figuritas de escayola que lucieron por primera vez en el belén del Margarita y que siguen hoy. ¿Cómo vamos a jubilarlo?

viernes, 5 de diciembre de 2008

¿Seremos bilingües el próximo curso?

La Consejería de Educación acaba de publicar la convocatoria para que 25 nuevos colegios públicos de la Comunidad de Madrid soliciten comenzar el programa de bilingüismo el curso 2009-2010.


No queremos perder el tren que facilite a nuestros niños y niñas la capacidad de comunicarse en una lengua extranjera, en este caso el inglés. Por eso, tanto el Claustro de Profesores como el Consejo Escolar del colegio han acordado por amplia mayoría solicitar la implantación de la enseñanza bilingüe en el centro.


Si nos lo conceden -es el tercer curso que lo pedimos-, el programa comenzará por los alumnos de 1º de Primaria, que este año están en E. Infantil de 5 años. Estos alumnos ampliarán su horario de inglés ( de 3 a 5 sesiones por semana), y recibirán en este idioma otra de las asignaturas del currículo, por decidir (nunca sería un área instrumental). Además vendrán auxiliares nativos de conversación. Supondrá un gran esfuerzo por parte de todos, pero creemos que merecerá la pena.


Hay que destacar la disponibilidad de los profesores (3) que, en el caso de que se nos conceda, deberán realizar una formación completa, que incluye: 100 horas de formación, entre febrero y junio, fuera de su horario lectivo; cuatro semanas de formación en un país de habla inglesa, para estudiar contenidos de lengua, cultura e instituciones inglesas; y otras 30 horas de formación en Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lengua, también fuera de su horario. Para todos los demás miembros del Claustro se ofertarán otros cursos de formación.


Podéis ver la información completa en la siguiente dirección: http://www.madrid.org/dat_capital/upe/impresos_pdf/colegios_bilingues_0910.pdf

miércoles, 3 de diciembre de 2008

El naranja es mi color

Fue casi por casualidad que aparecí en el Margarita Xirgu.

Como funcionario sujeto a normativas, tenía que pedir destino después de varios años trabajando entre Madrid y Móstoles. Desde luego, como nombre para un colegio público, Margarita Xirgu era sin duda el mejor de todo Móstoles, así que me pareció una buena opción solicitar una vacante como profesor.

Cuando llegué, el colegio llevaba siete años de andadura y yo rondaba la treintena. En aquel entonces no existía la Educación Infantil, tampoco la Primaria. Había Preescolar y E.G.B., y los alumnos se quedaban hasta los 14 años en el colegio (bueno, algunos hasta casi los 16).

El colegio ya tenía una bien ganada fama en toda la zona Sur, y es que fuimos centro pionero en la integración de alumnos con necesidades educativas especiales –ahora el programa está instaurado en todos los centros educativos-; fue una labor destacable y un gran empeño de toda la comunidad escolar del centro.

Éramos más gente que ahora, la natalidad estaba en todo lo alto. El Claustro lo formaban cerca de cuarenta compañeros. Había hasta tres clases por nivel en 6º, 7º y 8º, y los alumnos mayores eran más altos que yo. Todavía recuerdo perfectamente los nombres y las caras de los niños y niñas de mi primera tutoría de 6º.

Ya teníamos sala de Informática y se trabajaba el “Proyecto Atenea”, novedoso y exclusivo en la época. Los ordenadores no tenían ni sistema operativo (había que cargarlo con un disquette), pero se siguieron utilizando hasta 2001, y todos los que pasamos por ahí hicimos así nuestros pinitos con las nuevas tecnologías.

Desde entonces han pasado 18 años; los compañeros han ido y venido, y algunos permanecen. Todos me han aportado sabiduría y algunos me han distinguido con su amistad. Ha habido momentos para todo y para todos. Recuerdo especialmente a los compañeros que después de muchos años volcados en esta hermosa profesión han decidido dedicarse más tiempo (Josefina, Laura, Esther, Fortu, Teresa, Ángela, Isi, Arcelia y Pilar –descanse en paz-).

Ahora tengo como compañeras de trabajo a antiguas alumnas, y como alumnos a los hijos de aquellos niños y niñas… y uno no sabe bien cómo se ha pasado tanto tiempo y tan deprisa.

Veo que nuestros alumnos disponen de más y mejores medios de aprendizaje, de profesionales cada vez más preparados y veo, sobre todo, que en ellos están volcadas las esperanzas de futuro de nuestra comunidad. Disfruto con cada una de sus metas conseguidas (sus notas cuando son buenas, sus trabajos bien ejecutados, sus resultados deportivos –son el “dream team” y por eso el naranja de sus camisetas es mi color-), y pienso: “todo lo que queda por hacer…”.
A.C.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Hace 25 años

Hace 25 años, cuando se abrió el colegio, los más afortunados tenían en su casa un “potente” ordenador personal –era la novedad- de hasta ¡¡¡128 Mb de disco duro!!! Eran, en el mejor de los casos, aquellos ZX Spectrum de Sinclair que había que cargar con cassettes, que utilizaban el lenguaje Basic de programación para MS-DOS, que se podían adaptar a un monitor de televisión pequeño de los que se ponían en la cocina (blanco y negro, por supuesto)… ¡qué tiempos…!

Hoy estamos escribiendo en un blog, manejando con más o menos soltura programas informáticos impensables hace sólo una década, y utilizando recursos que nos solucionan problemas a diario y nos crean bastantes otros, especialmente si tenemos prisa (bendita ley de Murphy). En fin, que hemos pasado de la Prehistoria al siglo XXI casi sin darnos cuenta.

También en el Margarita (porque el colegio será siempre el Margarita) estos 25 años han pasado en un suspiro, y cuando echamos la vista atrás se nos queda una mezcla de incredulidad y melancolía. Hay que ver la cantidad de proyectos que se han llevado adelante, el número de alumnos que habéis pasado por estas aulas, tantas familias que nos habéis confiado a vuestros hijos y de las que siempre hemos recibido colaboración, los equipos de profesores que han contribuido a la educación y formación de estas personas, el personal no docente que nos ha ayudado en esta tarea… Para todos vosotros vaya por delante nuestro agradecimiento.

Ahora que como centro entramos en plena juventud, ponemos a vuestra disposición este espacio para que nos comuniquéis vuestras impresiones, vuestras experiencias, vuestras andanzas si ya hace tiempo que pasasteis por aquí. Nos servirá para teneros al corriente de todos los acontecimientos a lo largo del curso, también como lugar de encuentro o encuentros, y para que opinéis, en relación con el colegio, sobre lo divino y lo humano.

Por cierto, ya que estamos, os comento que hemos organizado en el mes de noviembre un concurso de logotipos con motivo del XXV aniversario del colegio, para que participara cualquier miembro de la comunidad escolar del Margarita. Ha habido muy buenos trabajos y mucha colaboración de alumnos, padres y profesores. Al final, aunque la primera idea era elegir uno sólo, nos hemos decantado por elegir dos “ex aequo”; uno lo utilizaremos como sello en los comunicados oficiales y de centro, y con el otro haremos una placa conmemorativa y estamparemos camisetas y otros objetos. Esperamos que os gusten como a nosotros.