lunes, 9 de marzo de 2009

Resolución de conflictos

En los colegios, como en tantos otros sitios donde se agrupan personas, no son raros los pequeños conflictos, que pueden surgir por mil y un motivos. Si además se trata de infantes, las causas nos pueden parecer a veces surrealistas. Pero no nos engañemos: esos desacuerdos son importantes para ellos, los sufren y consideran como si fuera lo único importante en ese momento. Por eso conseguir una solución adecuada al conflicto es necesario para el buen funcionamiento de toda la organización escolar.

Estamos demasiado acostumbrados a ver a los niños "arreglar" problemillas por la vía rápida. En cuanto te descuidas, aparecen el honor herido y las ganas de recuperar la honrilla con métodos poco ortodoxos. A menudo nos involucramos los mayores, por obligación profesional. No son pocas las veces que hay que emplear bastante tiempo en solucionar pacíficamente asuntos que derivaron por derroteros complicados. Pero eso no es lo deseable.

Es preferible que los propios alumnos adquieran la capacidad de reaccionar de forma acorde al problema, siempre anticipando conductas de diálogo y análisis del problema. ¿Difícil de conseguir? Claro, pero en ello estamos. Somos conscientes de que a los niños les gusta resolver ellos sus problemas, sin que tenga que venir un adulto a poner paz. Sólo tenemos que darles las herramientas apropiadas para que lo consigan.

Y lo estamos haciendo, entre otras cosas, con la creación de un grupo de mediadores: alumnos y alumnas mayores (seis), elegidos por ellos mismos, que reúnen las cualidades necesarias para ayudar a resolver un conflicto. Ellos no solucionan el problema, no se trata de eso, pero ayudan a los chicos que tienen el conflicto a resolverlo ellos. Y a los implicados en el lío les gusta saberse capaces de resolverlo por sí mismos, con ayuda de unos iguales.

Este grupo de mediación sabe perfectamente -porque hay una labor previa de formación- lo que es un mediador: alguien que ayuda a otros a comunicarse mejor, que sabe escuchar y transmite tranquilidad, alguien en quien se puede confiar, que es responsable, que es objetivo y no toma partido por ninguna de las partes en conflicto. Sobre todo, ellos quieren ser mediadores útiles. También saben muy bien qué no es un mediador: alguien que le dice al otro lo que tiene que hacer, que interrumpe el diálogo, que juzga, que manda o impone castigos.

¿Que es difícil encontrar niños y niñas que reúnan estas características? No tanto. Los tenemos y están haciendo muy bien su trabajo. Y lo mejor, sus compañeros confían en ellos para resolver los pequeños problemas cotidianos. Les buscan y tienen ya hasta su propio despacho, donde figuran sus nombres. Desde que han comenzado a actuar, se respira mucha más confianza y autonomía en el ambiente. La convivencia en el centro va por muy buen camino, y la contribución a la misma de este grupo es inestimable.

2 comentarios:

Caballero Templario dijo...

'Qué bonito! Si esto se hiciera en todos los colegios del mundo, alomejor nos acostumbrábamos a resolver siempre los, conflictos dialogando, y no veríamos esos bochornosos espectáculos con que a veces nos obsequian los políticos, insultándose y descalificándose sin ningún tipo de freno. Igual hasta no habría guerras....El "Margarita" pone su grano de arena para conseguirlo.

Anónimo dijo...

Me parece una iniciativa maravillosa!
Enhorabuena al equipo del Margarita que lo está haciendo posible. ójala se trabajara ese tema no sólo en colegios siino en cualquier empresa, universidad, familia....
Gracias!